El coro Núñez de Arce está integrado por alumnos y antiguos alumnos de todos los niveles de estudios del IES Núñez de Arce de Valladolid, con edades comprendidas entre los trece y los veinticuatro años.

Se formó en el año 1997 para promover entre los estudiantes más jóvenes el cultivo de la música, y para abrir ante ellos nuevos horizontes de cultura y de convivencia.

Cada año el coro se transforma en número de voces y en componentes, y por ello es un objetivo prioritario mantener la actividad y trabajar un repertorio de calidad , a pesar de la continua renovación de sus miembros.

Esta formación ha ofrecido a lo largo de estos años numerosos recitales en todos los ámbitos públicos y privados, y ha participado en certámenes y concursos corales en los que ha obtenido varios premios, tanto en Valladolid como en otros lugares de nuestro país.

Destaca su presencia en cuatro ediciones del ciclo de Voces de Pasión (Semana Santa vallisoletana), en dos ediciones del ciclo Música y Literatura, (Ayto. de Aldeamayor de San Martín), en el homenaje literario y musical a Miguel Delibes (Cogeces, 2010), en los actos conmemorativos del Camino de Santiago del sureste del Año Santo 2010 (asociación AREPA, de Mota del Marqués), en el proyecto educativo “Valladolid Ciudad del Renacimiento" (Capilla del Museo de Escultura San Gregorio, 2011).

También podemos destacar sus conciertos en L’École Europeènne de Bruselas (Bélgica 2011), en julio de 2013 en el Worle Community School de Weston (Sommerset, Inglaterra), en julio de 2014 en Ghivizzano, Pescia y Montecatini-Terme (Toscana, Italia), en el santuario de Urkiola (Vizcaya, abril de 2015).

No querríamos olvidar los actos del Día contra la violencia de género en el Ayuntamiento de Valladolid y en la entrega de los Premios Castilla y León a la Educación (noviembre y diciembre de 2016, respectivamente).

Como invitado en centros de enseñanza, el coro ha cantado en 
Granada (IES Generalife, 1999), Sevilla (IES Triana, 2000), Lisboa (Instituto Español, 2001), La Coruña (IES Anxel Casal, 2004), Córdoba (IES Ängel de Saavedra 2005), Jaca (IES Pirineos 2006), Cáceres (IES Prof.Hernández Pacheco, 2008), Mérida (IES Albarregas, 2009), Valencia (IES Juan de Garay 2010), Bruselas (École Europeènne 2011), en el Ayuntamiento de Benidorm (Alicante) en un concierto compartido con el Coro del IES Beatriu Fajardo de Mendoza (2012), Worle School Choir de Weston, Inglaterra (julio, 2013), y en Granada (IES Ángel Ganivet, abril, 2014), y en el Liceo Jose Falcao de Coimbra (abril de 2016).

En el año 2017 el Coro Núñez de Arce ha celebrado el vigésimo aniversario de su fundación con una gran exposición gráfica (carteles de conciertos, fotografías y programas) y con tres conciertos extraordinarios: con la Orquesta de Cámara de San Benito (Febrero de 2017), conjuntamente con el Worle Chorale en el Museo de S. Joaquín y Sta. Ana y en La Anunciada de Urueña (Diputación de Valladolid, abril de 2017) y como cierre de los actos conmemorativos del aniversario en la iglesia de S. Martín (Mota del Marqués, junio 2017).

Desde su formación dirige el coro la profesora Charo Alonso Silió.


Adonde la música nos lleve…

Para ti, coralista, ya seas coralista activo, excoralista o futuro coralista.

Para que recuerdes este maravilloso viaje o para que te sientas parte de el.

Esta reseña va para todos aquellos que disfruten cantando y no es un reportaje cualquiera. No pretende ser una información turística que se encuentre en cualquier guía; vamos a mostrar las vivencias, las emociones y todos aquellos momentos que hicieron de este viaje una experiencia inolvidable.

Tras meses de especulaciones, la tarde del 4 de abril de 2017 comienza nuestra aventura. Tenemos por delante catorce horas con destino Paris.

Pequeña parada cerca de la frontera en San Sebastián para cenar. De Nuevo en el autobús, sesión de cine a cargo de Raúl Melero y Alex Hernández sobre el anterior viaje a Coímbra. El Mondego se iba transformando lentamente  en el Sena.

Día 5 de Abril de 2018, Un despertar, bostezos, nos desperezamos… Estamos en  los Jardines de Luxemburgo y empezamos a andar......todo el Barrio Latino, pasamos La Sorbona, la librería Shakespeare &CO, Notre Dame, la Tour St Jacques y alto  en el  centro Pompidou, en Les Halles, para comer, unos, cómodamente, un crepe y otros, en la calle, defendiendo sus bocatas del ataque de las voraces palomas.

Nos recogió el bus e hicimos una gran visita panorámica que terminó a las 6 en Montmartre. No podremos olvidar lo bonito y sereno del Sacre Coeur y la esencia tan especial de Montmartre.
48 horas después, necesitábamos una cama en condiciones, la del Hotel Campaille Bagnolet.

Al día siguiente (6 de abril 2018) nos fuimos temprano a Versalles, Buen tiempo para pasear  por los jardines, hacer fotos,....comimos en los preciosos jardines, cosa terminantemente prohibida. Tal vez por la mala conciencia de este hecho, le dedicamos un pequeño  concierto espontaneo  de despedida.

Por la tarde nos esperaba la Torre Eiffel, con las típicas fotos en el Trocadero y un estupendo paseo en barco por el Sena y sus puentes,  cantando, riendo…Un momento inolvidable. La cena en un autoservicio de la Rue Rivoli, con un intento inútil de hacer percusión con los vasos de plástico.

El siguiente día el 7 de abril de 2018,  lo llamaremos” París a pie”: No paramos de andar hasta caer rendidos en el restaurante del Arco de Triunfo. Comenzamos por los puentes del Sena. Para los que, como yo, tengan nostalgia, les diré (con voz teatral y grave): En alguna barandilla, hay un candado con un corazón que no se olvida de nosotros, donde reza “Coro Núñez de Arce 2017 . Cada oveja con su pareja”.
En el Pont des Arts, conocimos a un simpático acordeonista callejero, le regalamos “Signore delle cime”. Nos despedimos para entrar al Louvre, y partiendo de las Tullerías recorrimos los campos Elíseos; comida en la preciosa plaza del Palais royal, y de ahí a la Madeleine y finalmente a la ópera Garnier. Paseo hasta la Place de L´´Etoile y, por fin nos sentamos a cenar.

Nuestro querido conductor del bus nos tenía preparada una sorpresa para despedirnos  de París. Recorrido  Panorámico nocturno y final en el Trocadéro, la plaza en alto que domina sobre la torre Eiffel que nos dijo adiós llena de luz y un "volved pronto”.

Y amaneció el cuarto y ultimo día en Paris: Llamémoslo “día Disneyland”.

Visitamos las dos partes en que se divide el parque, para todos los gustos: Atracciones o devoción por los Estudios cinematográficos, fue un final de cuento de hadas
Inevitablemente  nos montamos en el autobús para otra inolvidable noche viajando, contentos, disfrutando hasta el final.

Crónica Bruja.

Tomas falsas: Anecdotario.

Momento Pompidou: Comentando entre risas el destartalado aspecto del susodicho edificio, un circunspecto viandante nos fulmino con la mirada. ¡Si las miradas matasen…!

Momento sobrenatural: En el Telf de una coralista aparece, una extraña grabación de media hora de duración exclusivamente con los techos del palacio de Versalles, con alguna que otra psicofonía admirativa.

Momento histórico: Localización en el Museo del Louvre de la Esfinge de Tanis.

Momento pánfilo tecnológico: Se ha de señalar  la incompresible tecnología  de los W.C. parisinos, que nos  puso en más de un apuro.

Momento Nocturno (1): Fiestuqui con única coralista en pijama, con chanclas y calcetines blancos. En la Terraza confraternización  entre coralistas y, según fuentes fiables, guapísimos franceses.

Momento nocturno (2): Coralistas disléxicos  casi crean conflicto  internacional. Dos coralistas intentan localizar a un tercer coralista en una habitación con los mismos números pero diferente orden. Tras llamar insistentemente a la puerta, les abre una japonesa ajena al grupo. Salen huyendo.

Momento “Yonoquiero”: Persona “Clave”, se equivoca sospechosamente de puerta de salida, en un fallido intento de no subir al bus para el viaje de regreso.
Y para finalizar:

Momento poeta de Raúl Melero: “De París guardo mucho recuerdos. Los que no faltan en cada viaje, los de la convivencia con los coralistas. Algunos de ellos más habituales y otros a los que no llegas a conocer a lo largo del curso hasta que no llega el viaje. Recuerdo algunos momentos, como cuando asomamos la cabeza en un muy curioso bar próximo al Sacre Coeur donde un pianista interpretaba Le Poinçonneur des Lilas, de Serge Gainsbourg. O cuando pasamos cerca del Olympia, donde se celebraron conciertos tan memorables como los de los Beatles, o más recientemente Joaquín Sabina, y donde se grabaron discos en directo que figuran entre los más clásicos, como el del cantautor español Paco Ibáñez en el 68, o el del cantante y guitarrista Jeff Buckley, que registró el mismo Hallelujah de Leonard Cohen (y se equivocó en la letra) que tantas veces hemos cantado. Pero lo principal, como en cada viaje, son los momentos que compartimos y en los que los lazos que nos unen como coro se vuelven más fuertes.”

Y Momento topicazo: La voz ronca de Doolew Wilson cantando "As time goes by" mientras Humphrey Bogart e Ingrid Bergman recordaban…
"Siempre nos quedará París".

Muchas gracias a todas las personas que han hecho posible esta fantástica experiencia y a todos aquellos que habéis aportado vuestro recuerdo para la confección de esta historia.
                                                                                                                              
                                                                                                                    Julia Anisimov Rodíguez


El año 2014 tocaba a su fin y decidimos repetir visita a Santo Domingo de la Calzada (donde cantó la gallina después de asada) al célebre concurso de villancicos de la localidad. No nos llevamos ningún premio de los que concedía el certamen, pero logramos algo que resultó verdaderamente importante.

En el transcurso del día nuestra directora Charo tuvo momento de hablar con Félix Moreno, padre de uno de nuestros coralistas, que tenía una muy interesante propuesta que hacernos: Nos propuso que ese mes de abril viajáramos hasta el País Vasco y actuáramos en el Santuario de Urkiola.

El secretismo inicial dio paso a los preparativos, y el 24 de abril, como hicimos en otras muchas ocasiones, estuvimos en disposición de partir hacia nuestro destino. La salida del instituto estaba prevista a las 10h y cumplimos escrupulosamente con lo estipulado. Tuvimos ocasión, a lo largo del trayecto, ocasión de repasar lo sucedido en el viaje a Granada del año anterior. Y hubo gran regocijo por ello.

Y desembarcamos en Vitoria, una ciudad muy hermosa y llena de zonas verdes. Nos adentramos en el casco monumental, el museo de los faroles y, después de comer, en la catedral. Allí nos esperaba en la puerta la meditabunda estatua dedicada al escritor Ken Follet, que utilizó la susodicha catedral en sus textos. Está plenamente justificado, como pudimos atestiguar una vez entramos, la repasamos hasta los cimientos, y salimos. Superlativa construcción.

Llegamos al albergue Aterpetxea Bilbao con el anuncio de que nos esperaba un ensayo que no prometía ser precisamente breve. Y transcurrió una noche, tranquila, como todas las primeras noches de cada viaje, antes de emprender rumbo hacia Urkiola.

Nos recibió el imponente Santuario y la igualmente impresionante naturaleza que lo rodea. Recorrimos los senderos del parque natural de Urkiola, desde el comienzo del camino hasta los puntos más altos. Muy conveniente hacerlo para poder disfrutar el entorno y su esplendor. Y no ya sólo por el deleite de la observación. Hacer el camino es otra experiencia bien digna de ser vivida.

Nuestro anfitrión, Félix Moreno, nos dedicó unas simpáticas y cariñosas palabras antes de empezar la comida a la que nos invitaban, previa a la actuación, y a entrar a conocer el santuario, un lugar lleno de energía, como nos contó su párroco, que apuntó que el parque natural de Urkiola ya era un lugar sagrado antes siquiera de que allí hubiera ningún tipo de templo.

El lugar era ciertamente especial y con unas condiciones acústicas a las que había que adaptarse, pero que una vez nos hicimos con el escenario, resultaba de lo más agradecido. La sensación fue buena. Las interpretaciones, tanto de las canciones como de los textos que las acompañaban, estuvieron al nivel necesario para hacer de ese un concierto memorable y que quedaría como una ocasión muy especial para nosotros los que estuvimos allí.
Tras la última noche en la que aquel estupendo albergue nos dio cobijo, emprendimos la visita a Bilbao. La ría (que cruzamos de un margen a otro en singular dispositivo), las inmediaciones del Guggenhein, la campa de los ingleses, el teatro Arriaga… Todos esos lugares vieron pasar a la comitiva del coro y a sus novatos debidamente “estigmatizados” aunque sin más intención que pasar un rato entretenido. Pero esta visita tuvo un final abrupto, tan inesperado como indeseable, y es que la abundante lluvia que empezó a caer nos hizo volver a montarnos en el autobús que nos devolvería a Valladolid mucho antes de lo que esperábamos y muchísimo antes de lo que hubiéramos deseado.
 

Esperaba, eso sí, una vuelta a casa que normalmente acostumbramos a hacer divertida entre canciones a la guitarra, concursos varios, cosas preparadas y otras actividades improvisadas. Constantes que se repiten año tras año en los viajes del coro y que sin duda consiguen que cada uno de esos periplos se complete en medio de una tremenda alegría y un deseo fuerte de vivir la próxima experiencia similar. Y que no se acaben nunca esos viajes.


(Fotos de Álex Hernández Salgado)